Monday, December 27, 2010
Tortitas
No se puede venir a este país y no probar las tortitas, que son el desayuno oficial, al menos el de las películas y series más americanas. Hemos intentado hacerlas en España, pero no salen igual. Y es que a mi las que más me gustan son las que hace mi santo. Pero en caso de estar por aquí de paso, uno de los mejores sitios para comerlas es el Original Pancake House. Y que no vengan los foodies a morderme. Al que solemos ir nosotros está en Lincoln Park, enfrente del zoo. Se encuentra en el sótano de un rascacielos, lo cual hace que parezca casi una cueva, ideal para los días cubiertos de nieve. La comida es adecuadamente grasienta para recuperarse del frío, y las camareras son atentas y simpáticas. Hoy he pedido las crepes de espinacas. No esperéis finuras francesas, nada que ver, pero aún así están muy buenas. Para las tortitas me aprovecho de mi hijo, y pruebo las de su menú infantil. Porque esa es una de las bondades de este país. Casi todos los restaurantes tienen uno, además de tronas, pinturas, cambiadores y una actitud en general abierta y acogedora de cara a los niños. Es una actitud inteligente, no dejan de ser clientes, presentes y futuros.
Sunday, December 19, 2010
Navidad, navidad, dulce navidad...
A ver si de repetirlo me entra el espíritu navideño. Hace semanas que hay un árbol enorme en el salón, las figuras del Belén de Playmobil están en su sitio, mi suegra mandó una caja con turrones hace ya un mesa y la de mi madre está en camino. Hoy hasta he comprado cien villancicos por ITunes. Pero nada, no me entra el espíritu navideño. Es la segunda Navidad que tengo que pasar lejos de casa, y no lo llevo bien. Porque por siete años que lleve viviendo en este país, mi casa está en un pueblo de la montaña alavesa. Ni la hipoteca me hizo cambiar de parecer. Y la navidad no me parece tal sin el viaje a Eroski en el que mi madre llena dos carros hasta arriba de embutido, espárragos, turrones, y demás viandas festivas. Sin las carreras del día cinco para comprar los regalos. Sin el amontonamiento de Nochevieja, cuando nos juntamos toda la familia en casa de mis padres. Sin poner los árboles (los porque en mi casa hay dos, un pino, como en todas las demás, y un manzano, que está en la calle). Sin el belén que creo que ya ni siquiera está en mi casa, sino en la de mi hermana, pero que estaba hecho de corcho y tenía montones de casas, fuente, puente, misterio y conejitos de la granja de Pin y Pon (esto mucho antes de que las empresas jugueteras empezasen a fabricar belenes de juguete, que a lo mejor debía haberlo patentado). Sin el olor a leña ardiendo en el choco (ya, ya sé que debería ser txoko, pero es que en mi casa lo pronunciamos a la española). Sin la compota de mi madre, que por mucho que lo intente, y por muy bien que cocine, no me sale igual.
Vamos, que estoy de bajón. Y es que la Navidad aquí es muy bonita, muy brillante, muy adornada, muy alegre, muy... artificial. ¿Qué es la Navidad sin follones familiares? ¿Sin rollos y cotilleos? ¿Sin familia con la que discutir?
Vamos a pasarla solitos, Nochebuena con un matrimonio amigo pero el resto de días más colgados que un higo. Y por mi niño pondré buena cara, e intentaré sonreír y que se lo pase bien, pero a mi me falta casi todo para sentirme imbuida de espíritu navideño. Habrá que ir a Target, a ver si allí tienen un poco.
Friday, December 3, 2010
Los descontroladores
No doy crédito. Imagino que viviendo en la ciudad que se denomina a si misma "the city that works" es aún más difícil. ¿Cómo es posible que un reducido grupo de profesionales haga alarde público de su falta de profesionalidad colapsando el espacio aéreo de un país el día que se inicia un puente? Es vergonzoso. En cualquier otro país ya estarían de patitas en la calle. Reagan lo hizo en el 81 y no pasó nada. Les dio 48 horas para volver a sus puestos, o el finiquito como alternativa. Me ha parecido especialmente ofensiva la intervención de uno de estos sujetos que con el pecho henchido decía que no son "reponedores del Pryca", así, con aire de superioridad. ¿Quienes se han creído que son? Tampoco es que sean doctores en física nuclear, en un par de años el gobierno puede formar los necesarios para "reponerlos". Que es lo que merecen. Seguro que en multitud de países azotados por el desempleo es posible encontrar controladores dispuestos a trabajar en España unos años.
Vivo en un país en el que esta situación sería impensable. En medio de una crisis no se le ocurriría a nadie boicotear el poco negocio que en lo que queda de año van a poder hacer hoteles y agencias de viajes. Lo que tenía que hacer la guardia Civil es dejar a los pasajeros que se han quedado en tierra entrar en la sala en la que se atrincheran estos señores. Igual así volvían ligeros a sus puestos. Desde luego, si ellos no están en condiciones de trabajar, el gobierno no debería estar en condiciones de pagarles. Hasta que no empecemos a ser un poquito más drásticos, nadie nos va a tomar en serio.
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