Wednesday, May 4, 2011

Sola

Es cómo me siento algunos días. No todos, ni siquiera muchos, pero si algunos. Vivo a siete mil kilómetros de mi familia y de mi tierra. Mis amigos de España andan, en su mayoría, desperdigados por el mundo. Los que hice aquí en Chicago se fueron el año pasado cuando terminaron el doctorado que yo dejé a medias. Otras dos amigas que conocí después se han ido en los últimos cuatro meses, y otra es posible que se vaya pronto. Tengo la sensación de que en esta ciudad todo el mundo está de paso menos yo, que vine para dos años con la promesa de que nos iríamos a Londres después y aquí sigo ocho años y dos niños más tarde. No es que no me guste este país, es que en tardes como esta, con un recién nacido, un niño de cuatro años y un marido que llega tarde a casa, me siento muy sola. Imagino que el hecho de que mis suegros se marchasen ayer, y que coincidiese con el fin de la baja de paternidad del padre de las criaturas contribuye a ello. Por ahora tengo algo en la agenda para cada uno de los próximos cuatro días. Con eso debería bastar.

Saturday, April 30, 2011

The Basque Country

Así, en inglés, que es como lo he visto esta tarde en un reportaje en PBS (la televisión pública americana). Era un episodio del programa sobre Rick Steve's Europe, en el que un cándido escritor de viajes americano recorre el viejo continente. Es un programa interesante y bien hecho, aunque me ha parecido que su interpretación del "problema vasco" era más bien inocente, una de esas que quieren dar una visión "imparcial". Pero no es culpa suya, sino de sus fuentes, y yo no iba a hablar de política, sino de hormonas.
Porque son las que me ha revuelto. No sé si es que me ha pillado diez días después de dar a luz o un año después de haber estado por última vez en mi casa, pero casi se me salta la lagrimilla al ver San Sebastián, y Bilbao, y el campo... Menos mal que no he visto ni un centímetro cuadrado de Álava, porque entonces sí que se me habría caído el alma a los pies. Y es que es muy bonito. Es una pena que nos lo hayamos cargado entre todos, pero sigue siendo muy bonito. Todo, las ciudades, los montes, el mar... Vamos, que he vuelto a preguntarme qué narices hago yo aquí. Y mira que Chicago me gusta. Quizá sea el hecho de que llevo diez días encerrada entre el hospital y el apartamento, y hoy hacía veinte grados, y quería salir y no podía...
Se llamaba morriña, ¿no?

Monday, March 14, 2011

Pan con chocolate

Era mi merienda favorita cuando era pequeña. Yo nunca fui de chorizo o queso, lo que me gustaba comer mientras veía Barrio Sésamo al volver del cole era un bocadillo de pan con chocolate. Y tenía que ser chocolate Milka, no me servía ningún otro. Y es exactamente lo que estoy merendando ahora, muchos años después, ya olvidadas las horas de dentista infantil que me costó mi vicio, embarazada de ocho meses de mi segundo hijo y a siete mil kilómetros de distancia de donde lo comía entonces. Hasta he encontrado el mismo chocolate Milka. Y no hay muchas cosas que conserven el mismo sabor durante veinticinco años, pero esto sabe exactamente igual. Menos mal que ha sido antojo fácil, mira que si me llega a dar por el pralín de Zahor, que siempre me gustó más que la Nocilla...

Monday, December 27, 2010

Tortitas

No se puede venir a este país y no probar las tortitas, que son el desayuno oficial, al menos el de las películas y series más americanas. Hemos intentado hacerlas en España, pero no salen igual. Y es que a mi las que más me gustan son las que hace mi santo. Pero en caso de estar por aquí de paso, uno de los mejores sitios para comerlas es el Original Pancake House. Y que no vengan los foodies a morderme. Al que solemos ir nosotros está en Lincoln Park, enfrente del zoo. Se encuentra en el sótano de un rascacielos, lo cual hace que parezca casi una cueva, ideal para los días cubiertos de nieve. La comida es adecuadamente grasienta para recuperarse del frío, y las camareras son atentas y simpáticas. Hoy he pedido las crepes de espinacas. No esperéis finuras francesas, nada que ver, pero aún así están muy buenas. Para las tortitas me aprovecho de mi hijo, y pruebo las de su menú infantil. Porque esa es una de las bondades de este país. Casi todos los restaurantes tienen uno, además de tronas, pinturas, cambiadores y una actitud en general abierta y acogedora de cara a los niños. Es una actitud inteligente, no dejan de ser clientes, presentes y futuros.

Sunday, December 19, 2010

Navidad, navidad, dulce navidad...

A ver si de repetirlo me entra el espíritu navideño. Hace semanas que hay un árbol enorme en el salón, las figuras del Belén de Playmobil están en su sitio, mi suegra mandó una caja con turrones hace ya un mesa y la de mi madre está en camino. Hoy hasta he comprado cien villancicos por ITunes. Pero nada, no me entra el espíritu navideño. Es la segunda Navidad que tengo que pasar lejos de casa, y no lo llevo bien. Porque por siete años que lleve viviendo en este país, mi casa está en un pueblo de la montaña alavesa. Ni la hipoteca me hizo cambiar de parecer. Y la navidad no me parece tal sin el viaje a Eroski en el que mi madre llena dos carros hasta arriba de embutido, espárragos, turrones, y demás viandas festivas. Sin las carreras del día cinco para comprar los regalos. Sin el amontonamiento de Nochevieja, cuando nos juntamos toda la familia en casa de mis padres. Sin poner los árboles (los porque en mi casa hay dos, un pino, como en todas las demás, y un manzano, que está en la calle). Sin el belén que creo que ya ni siquiera está en mi casa, sino en la de mi hermana, pero que estaba hecho de corcho y tenía montones de casas, fuente, puente, misterio y conejitos de la granja de Pin y Pon (esto mucho antes de que las empresas jugueteras empezasen a fabricar belenes de juguete, que a lo mejor debía haberlo patentado). Sin el olor a leña ardiendo en el choco (ya, ya sé que debería ser txoko, pero es que en mi casa lo pronunciamos a la española). Sin la compota de mi madre, que por mucho que lo intente, y por muy bien que cocine, no me sale igual.
Vamos, que estoy de bajón. Y es que la Navidad aquí es muy bonita, muy brillante, muy adornada, muy alegre, muy... artificial. ¿Qué es la Navidad sin follones familiares? ¿Sin rollos y cotilleos? ¿Sin familia con la que discutir?
Vamos a pasarla solitos, Nochebuena con un matrimonio amigo pero el resto de días más colgados que un higo. Y por mi niño pondré buena cara, e intentaré sonreír y que se lo pase bien, pero a mi me falta casi todo para sentirme imbuida de espíritu navideño. Habrá que ir a Target, a ver si allí tienen un poco.

Friday, December 3, 2010

Los descontroladores

No doy crédito. Imagino que viviendo en la ciudad que se denomina a si misma "the city that works" es aún más difícil. ¿Cómo es posible que un reducido grupo de profesionales haga alarde público de su falta de profesionalidad colapsando el espacio aéreo de un país el día que se inicia un puente? Es vergonzoso. En cualquier otro país ya estarían de patitas en la calle. Reagan lo hizo en el 81 y no pasó nada. Les dio 48 horas para volver a sus puestos, o el finiquito como alternativa. Me ha parecido especialmente ofensiva la intervención de uno de estos sujetos que con el pecho henchido decía que no son "reponedores del Pryca", así, con aire de superioridad. ¿Quienes se han creído que son? Tampoco es que sean doctores en física nuclear, en un par de años el gobierno puede formar los necesarios para "reponerlos". Que es lo que merecen. Seguro que en multitud de países azotados por el desempleo es posible encontrar controladores dispuestos a trabajar en España unos años.
Vivo en un país en el que esta situación sería impensable. En medio de una crisis no se le ocurriría a nadie boicotear el poco negocio que en lo que queda de año van a poder hacer hoteles y agencias de viajes. Lo que tenía que hacer la guardia Civil es dejar a los pasajeros que se han quedado en tierra entrar en la sala en la que se atrincheran estos señores. Igual así volvían ligeros a sus puestos. Desde luego, si ellos no están en condiciones de trabajar, el gobierno no debería estar en condiciones de pagarles. Hasta que no empecemos a ser un poquito más drásticos, nadie nos va a tomar en serio.

Sunday, November 28, 2010

El primero

Llevo tres años escribiendo en la red, y curiosamente esta es la primera vez que escribo en español, a pesar de ser licenciada en Filología Hispánica. Espero que Sabina no me persiga por utilizar el título de una de sus canciones para dar nombre a mi blog, pero aunque puedo escribir sin parar los títulos siempre se me han dado fatal, y a él muy bien. Después de un largo fin de semana de Acción de Gracias, buena parte del cual me he pasado cocinando, es hora de dejar el ordenador. Mientras tanto, veo Cuéntame en el canal internacional de Televisión Española, una de las cosas que me ayudan a sentirme más cerca de España. Es parte del fondo español en el que mi hijo está creciendo. Con suerte, mañana podré escribir sobre el Clásico.